Superposición del sitio

¡Hagan juego, señoras y señores!

Desde la Plataforma Cine Rex Vivo estimamos que consumada la compra de la centenaria sala por el grupo Orenes, no era ni mucho menos esta la solución más alentadora, por varias razones.
En primer lugar, la actividad genuina del citado grupo, el juego, genera, con razón, la antipatía de un significativo sector de la sociedad murciana, y no por una cuestión de trasnochado ‘puritanismo', sino por los constatados efectos perniciosos que la excesiva proliferación -y publicitación- de locales dedicados a este sector (algunos situados a escasos metros de centros educativos), viene causando, con una incidencia notable en personas cada vez más jóvenes. Dichos efectos van del deterioro psíquico y físico, fruto de la adicción, a la descomposición familiar y a perturbaciones en las relaciones sociales. Si el grupo Orenes apuesta -no es un juego de palabras-, como afirma su portavoz, por constituirse en un referente de la cultura y la participación ciudadana adquiriendo el Cine Rex (a quien afirma haber salvado) debería hacer efectivo y constatable su compromiso con la Responsabilidad Social Corporativa, extremando su vigilancia sobre el impacto social de la actividad que le es inherente.

En lo que se refiere al proyecto de la nueva puesta en marcha del Rex en sí, el comunicado publicado este jueves 12 de marzo por parte de los nuevos propietarios es extremadamente vago e impreciso, según su propio portavoz reconoce (remito a sus declaraciones). Habida cuenta de esa indefinición y de que la aprobación del cambio de usos ha abierto un amplio abanico, términos como los que figuran en el citado comunicado, no sólo no aclaran el panorama sino que alimentan las cautelas existentes desde que se anunció la intención del Gobierno Municipal de modificar el PECHAM vigente, hecho consumado el pasado 26 de febrero. En el mismo, figuraba como único uso el de «espectáculos», y no caprichosamente, pues así vio la luz en 1914 como Teatro Ortiz, complementando su programación de actuaciones musicales, cabaret o variedades con proyecciones de cinematógrafo, alcanzando preponderancia sobre las artes escénicas el nuevo invento en la etapa del Central Cinema (1929-1946), para, ya con su denominación actual (1946), pasar a ser las proyecciones cinematográficas su actividad exclusiva. Es decir, si lo que se pretende es ampliar y enriquecer la programación de la sala, actualizándola para optimizar su rentabilidad, no era preciso el cambio de usos sino una potenciación de los autorizados a semejanza de lo sucedido en diversos puntos de nuestro país, y que hemos presentado en diversos foros durante estos años.

Se hace necesario, pues, conocer bajo qué criterios fija la empres esa «nueva realidad social y cultural» a la que el «nuevo Cine Rex» debe adaptarse.

Dicho esto, ¿puede asegurar la empresa Orenes la continuidad de la actividad cinematográfica, que ha venido siendo la esencia y la existencia del centenario inmueble de la calle Vara de Rey, uno de los de más solera de su zona? Una zona, por lo demás, como el portavoz de la empresa afirma con orgullo, prolífica en locales de su propiedad (antiguo «Correos», _Rincón de Pepe, ……local de apuestas justo enfrente del Rex, etc.), lo que puede derivar en un efecto de monopolización en una significa porción de dicha zona.

Y ¿dónde se garantiza que la panoplia de actividades enunciadas no devendrá en un ‘pastiche'? Bien sabemos que términos como ‘uso cultural', ‘actividades artísticas', además de cajón de sastre, visten muy bien, no en balde se emplean cada vez con mayor profusión para embellecer iniciativas de variada especie. Por no hablar de otros términos manidos que apelan a los «nuevos tiempos» o a una «ciudad abierta, dinámica y con futuro» (?).

En cuanto a la apertura de un período ‘diálogo' con diferentes actantes de la sociedad murciana, incluidos colectivos y asociaciones vecinales, bienvenido sea, porque hasta el día de hoy, durante los últimos seis años, es precisamente diálogo -y por tanto, escucha- lo que ha brillado por su ausencia, empezando por la actual alcaldía y la hasta anteayer empresa propietaria. Opacidad, y no diálogo, es lo que ha imperado. De tal forma que, a este respecto, casi un acto de fe se requiere de la ciudadanía sensible al tema.

Y para terminar, en referencia a lo anunciado sobre la atención a la responsabilidad y sensibilidad social, conviene no olvidar que el Cine Rex sigue siendo el único cine plenamente accesible en el casco urbano. Desde que iniciamos esta andadura en 2019, la accesibilidad ha sido uno de los temas centrales e irrenunciables que recogió esta plataforma a demanda de la ciudadanía, rubricada con dos decenas de miles largas de firmas. Si finalmente el cine en gran formato desaparece o se aminora sensiblemente en el futuro proyecto, ¿ qué les va a quedar a las personas con movilidad reducida? ¿A las personas que por edad o por otros motivos declinan desplazarse a las grandes superficies del extrarradio?

Demasiados interrogantes abiertos que requieren de respuesta.

P.D. Desde el Ayuntamiento se afirma que, en cumplimiento de su responsabilidad, velará por la observancia de la normativa en lo concerniente al respecto al valor arquitectónico y patrimonial del inmueble. ¿?

Convocamos a la ciudadanía el próximo miércoles 18, a las 19 horas en la Plaza de Santo Domingo, a la participación en acciones dirigidas a recuperar el Cine Rex, como cine y que eviten usos que fomenten directa o indirectamente la ludopatía.

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