
¡Con tu ayuda volverá la magia!
Cosas que pudieron suceder en el patio de butacas del cine Rex pero que probablemente no sucedieron nunca.
Esta sección es de sucesos legendarios que es posible que nunca sucedieran en el cine Rex, por eso pido su reapertura, para comprobarlo.
Ayuda en su defensa judicial enviando un bizum al 630913041 con el concepto «contencioso Cine Rex».
El día que volamos todos en el cine Rex con E.T. El extraterrestre.
Fue durante la Navidad de 1983. Ocurrió durante la proyección de E.T. el Extraterrestre en el cine Rex de Murcia, el patio de butacas se transformó en un microcosmos de la ciudad. El terciopelo rojo, las elegantes lámparas colgantes apagadas y las molduras doradas de las puertas parecían contener la respiración. En ese espacio sagrado no se veía solo una película: se vivía la memoria de una ciudad.
Cuando en la pantalla el dedo incandescente de E.T. buscaba la luna, una linterna infantil se encendió en la tercera fila. Su haz de luz recorrió las columnas, los asientos y los palcos, rozó el mural del techo y lo hizo brillar, como si el propio Rex reclamara su lugar. Fue un susurro claro que percibieron claramente los 834 espectadores que abarrotaban el local: ¡no me dejéis apagar!.
Y entonces ocurrió la magia. Cuando Elliott y E.T. volaron hacia la luna, muchos sintieron que el cine entero despegaba con ellos, que se alzaba por encima del silencio y el abandono que estaba por venir. El Rex volaba en todos aquellos corazones, recordándonos que no era solo ladrillo ni butacas: era memoria compartida, era hogar, era escuela, era lugar de encuentro y de disfrute.
Han transcurrido 42 años, hoy ese hogar está amenazado. Pero como el dedo de E.T., el Rex sigue brillando en la oscuridad, esperando nuestra respuesta como ciudadanos.
Por eso decimos: aún estamos a tiempo. Luchamos por su continuidad, porque defender al Rex es defender nuestra historia, nuestras emociones, nuestra luna. Porque un cine no muere si quienes lo aman mantienen viva su luz.
Que nadie olvide lo que todos sentimos allí: un dedo luminoso señalando el firmamento, invitándonos a creer que la magia siempre puede regresar a casa.
Pascual Vera
