
Cosas que pudieron suceder en el patio de butacas del cine Rex pero que probablemente no sucedieron nunca.
Esta sección es de sucesos legendarios que es posible que nunca sucedieran en el cine Rex, por eso pido su reapertura, para comprobarlo.
Ayuda en su defensa judicial enviando un bizum al 630913041 con el concepto «contencioso Cine Rex».
Marathon man en el cine Rex: correr por la vida
La noche del 27 de diciembre de 1976, el cine Rex de Murcia brillaba con una luz especial. Afuera hacía un frío húmedo que entraba en aquellas trencas que tanto se llevaban entonces. Dentro de la saña el murmullo del público se mezclaba con el olor a butaca de terciopelo.
Entre la multitud, Julián, un estudiante de filología, ocupaba su asiento en la penumbra. No sabía por qué aquella historia de persecuciones y secretos lo atraía tanto, pero intuía que había algo en ella que dialogaba con su propia vida. En la pantalla, Dustin Hoffman corría sin parar, perseguido por un mal que parecía no tener rostro ni descanso. Julián sintió que él también huía: de los exámenes, de las expectativas de su familia, incluso de la sombra oscura de la dictadura que aún respiraba en las calles.
Cuando apareció el siniestro Szell preguntando “¿Es seguro?”, un escalofrío recorrió la sala. Julián apretó los puños: no era solo el oro nazi ni los diamantes lo que se jugaba allí, era la fragilidad del hombre común frente al poder y la violencia. Se dio cuenta de que, al igual que Babe Levy, el protagonista, él tendría que aprender a correr, pero no por miedo, sino hacia su propia libertad.
Al encenderse las luces, el público aplaudió con fuerza. Julián salió a la lluvia murciana con el corazón acelerado. Tal vez el mundo fuera tan peligroso como en la película, pensó, pero también estaba hecho para quienes se atrevieran a resistir y seguir corriendo. Julián y este cronista aprendimos a correr desde entonces, y mientras nos encaminábamos por la calle Barrionuevo, un estudiante se nos acercó acelerado para informarnos de una manifestación por la enseñanza.
Pascual Vera
